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Soy Santiago, Licenciado en Administración de Empresas.
Durante más de siete años trabajé en áreas administrativas y financieras de distintas
empresas. En ese recorrido fui pasando por distintas tareas y responsabilidades: pagos, conciliaciones, cobranzas, registros, control de información y elaboración de reportes para la toma de decisiones.
Pero ese no es todo mi recorrido.
En paralelo, también desarrollé proyectos propios vinculados a la escritura, la edición y
otros espacios de búsqueda y bienestar. Eso me permitió conocer desde adentro algo que veo en muchos emprendimientos con propósito: cuando uno está muy enfocado en hacer aquello que le gusta y para lo que tiene una vocación, la parte administrativa muchas veces queda para después.
Los números se van anotando como se puede. Los gastos se resuelven sobre la marcha. Se trabaja, se cobra, se vuelve a invertir, pero no siempre está del todo claro cuánto está dejando realmente el proyecto, qué servicio conviene sostener o dónde se está yendo el tiempo y el dinero.
Por eso, la consultoría administrativa consciente, contempla estos dos recorridos.
Mi trabajo es acompañarte a ordenar esa parte de tu emprendimiento. Entender cómo funciona hoy, qué información ya tenés y qué necesitás resolver para construir, a partir de ahí, una forma simple de organizarte y tomar decisiones con más claridad.
Ordenamos los gastos fijos y los pagos mensuales para que puedas saber cuánto necesitás cubrir, qué vencimientos tenés y cómo se distribuyen los gastos de tu emprendimiento. La idea es dejar de resolver todo sobre la marcha y empezar a tener una visión más clara de lo que necesitás para sostener tu actividad.
Analizamos qué servicios y qué clientes generan mayor valor dentro de tu emprendimiento. Esto permite ver qué actividades conviene sostener, cuáles tienen posibilidades de crecimiento y en cuáles quizás estás invirtiendo mucho tiempo o energía sin que eso se refleje en tus resultados.
Analizamos cuánto cuesta realmente brindar cada uno de tus servicios/productos. Podemos tener en cuenta cuestiones como el alquiler o uso del espacio, materiales, traslados, plataformas, herramientas y el tiempo que destinas a cada actividad. A partir de ahí, podemos entender cuánto te deja realmente cada servicio.
Muchas veces la información ya existe, pero está dispersa. Puede estar en mensajes, cuadernos, comprobantes, planillas o directamente en la cabeza de quien lleva adelante el emprendimiento. Mi trabajo es ayudarte a organizar esa información para que puedas entender mejor qué está pasando: cómo varían tus ingresos, cuáles son tus principales gastos, qué servicios funcionan mejor y qué aspectos conviene revisar.